martes, 25 de julio de 2017

Discreción como prevenciòn




David Lee   
Fuente.  Manual de Seguridad      

Uno de los factores que hacen vulnerable a una persona de ser víctima de delitos tales como abuso de confianza, fraude, robo, violación, secuestro o incluso homicidio, lo constituye la falta de discreción, es decir, la prudencia y tacto para conducirse, obrar o comunicar algo. Aspecto que muchos pasan por alto y que algunos aprovechan o toman como justificante para actuar en su contra o en contra de otros.

Una persona discreta sabe que determinado tipo de información debe ser mantenida en secreto o, bien, transmitida de forma cautelosa y prudente a los demás. De igual forma, quien es discreto sabe que debe conducirse, expresarse y comportarse sin contravenir los preceptos éticos y morales de la sociedad en la que se desenvuelve.

Mucha de la información que recibimos y transmitimos de otros, con frecuencia y por culpa de la indiscreción, se exagera, se altera y termina por convertirse en un "chisme", al divulgar, opinar o comentar algo de esos otros, a quienes les puede acarrear daños en su imagen, trastornos en su persona o a sufrir agresiones y delitos.

Hemos sido testigos en las redes sociales que el simple "post" de un comentario, fotografía o video de una persona, ha provocado la furia de sus conocidos, quienes han buscado afectarle de alguna manera, acusándola, acosándola o bien que la persona, ante el acoso, la humillación y difamación, decida suicidarse.

Sobran los casos de gente indiscreta que coloca en redes sociales sus fotografías de viajes y lujos, denotando su estatus social y económico, las cuales son observadas por personas maltintencionadas que traspasan la información a redes delincuenciales para utilizarlas con fines de robo, extorsión o secuestro.

Infinidad de personas en sus charlas con sus "cuates" y "amigos", o en encuentros ocasionales con individuos en clubes, bares y fiestas, lejos de mostrarse como gente discreta, se ocupan de vestir, ostentar, hablar y presumir de todo lo que tienen -e incluso de lo que no tienen- con el fin de verse y sentirse "atractivos"
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Es lamentable que dicha "atracción" resulta efectiva, mayormente, con los delincuentes.

La misma indiscreción nos puede llevar a enfrentar una situación complicada que pueda comprometernos con otros al decir, preguntar e, incluso, por curiosidad, observar o escuchar cosas que no son de nuestra incumbencia.

La discreción es una virtud que todos debemos poseer, pero que por una falta de educación y una inadecuada formación en valores, si adolecemos de ella, ponemos en riesgo no sólo la buena relación con los demás, sino nuestra propia seguridad.

Es importante inculcar en las personas, desde pequeñas, la discreción, pues alguien discreto posee la inteligencia para pensar antes de hablar y actuar, para reflexionar y decidir en qué momento hacerlo, a fin de no provocar molestia o daño a los demás ni, desde luego, asimismo.


Y tú, si no es indiscreción, ¿te consideras una persona discreta?, ¿has realmente educado a tus hijos para ser discretos?, ¿has sido discreto ante tus grupos de interés o colaboradores y fomentado en ellos la discreción?

Ante la situación actual que se vive, bien vale la pena reflelxionar sobre el tema y proponerte reforzar tu discreción y la de los tuyos, ¿no lo crees?

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lunes, 24 de julio de 2017

Un nuevo Código de Seguridad Global




En el siglo XXI, la Seguridad es y será la nueva estrella, principalmente en el ámbito institucional, ciudadano y corporativo, y sus responsables se han hecho más visibles e importantes en todas las entidades con visión de un mundo global, de cara a: prevenir y gestionar los riesgos, garantizar la intervención, minimizar los daños o pérdidas, sistematizar las inspecciones y facilitar el apoyo, dirigir la colaboración y las ayudas exteriores, todo ello sujeto siempre al cumplimiento de la legislación vigente.

Manuel Sánchez Gómez-Merelo
Consultor Internacional de Seguridad
¿Cómo definiríamos la seguridad? Se entendería como las acciones que procuran la protección poniendo en valor el compartir, cooperar, colaborar en todo o parte de un objetivo, misión, etc., es decir: 
“Todos aquellos esfuerzos y recursos mancomunados de prevención y protección de las instituciones y organizaciones, para compartir el propósito y objetivo del aseguramiento y todo lo que a él corresponda”.
El planteamiento, el estudio y análisis de las seguridades, tanto en general, como con sus apellidos y matices, obliga actualmente al establecimiento de un nuevo Código de Seguridad, un conjunto de reglas y preceptos que bien pueden integrar las siguientes diez claves básicas:
  1. RIESGOS, AMENAZAS Y VULNERABILIDADES
La identificación, análisis y evaluación de los riesgos, amenazas y vulnerabilidades son la clave principal para el planteamiento de las seguridades, pues seguridad, además de una percepción, es la minimización o control real de riesgo.
Entre los riesgos y amenazas que tenemos que afrontar hoy de una forma global, destacan especialmente:
  • El terrorismo, como una amenaza directa a la vida y a la seguridad ciudadana y a las infraestructuras básicas de la sociedad.
  • Las ciberamenazas, por la dependencia del ciberespacio y sus significativas vulnerabilidades.
  • El crimen organizado, como fenómeno transnacional de gran alcance, globalizado y relacionado con otras amenazas.
  • La inestabilidad económica y la desigualdad, como base de la conflictividad social con su impacto transversal.
  • La vulnerabilidad energética, por su dependencia excesiva y la baja interconexión entre países.
  • La proliferación de armas de destrucción masiva, como grave amenaza por su dificultad de verificación y control.
  • Los flujos migratorios no controlados, con riesgo de movimientos infiltrados de radicalización extremista.
  • Las crecientes catástrofes derivadas del cambio climático, por su repercusión sobre el empobrecimiento de los pueblos.
  • La importante vulnerabilidad de muchas infraestructuras críticas, de funcionamiento indispensable y sin alternativa, amenazadas por riesgos múltiples.
En este sentido, conocer los riesgos al que están sometidos los sistemas de funcionamiento de las infraestructuras es simplemente imprescindible para poder gestionarlos y, por ello, han aparecido multitud de guías formales e informales, aproximaciones metodológicas y herramientas o plataformas de soporte, todas las cuales buscan objetivar el análisis y la evaluación, especialmente en tiempo real.
Así, para la protección de las infraestructuras críticas, además de los aplicables a todas las generales, hay que desarrollar especialmente y en profundidad los criterios para la identificación y evaluación de los riesgos y las amenazas derivados de los fenómenos de la naturaleza, de los riesgos tecnológicos, de los antisociales o deliberados y delictivos, e incluso, los derivados de las actividades sociales y laborales, además de analizar para minimizar al máximo todas las vulnerabilidades.
El esquema general a seguir para la protección de las infraestructuras en general, críticas y estratégicas será:
  1. Identificación, análisis, clasificación y evaluación de los riesgos.
  2. Análisis de los riesgos y sus requerimientos de prevención y de protección.
  3. Evaluación del riesgo, amenazas, vulnerabilidades y capacidades.
  4. Gestión del riesgo. Aproximación metodológica y vigilancia continua.
Por tanto, la gestión del riesgo es el conjunto de métodos que permite identificar, analizar y evaluar los riesgos a los que está sometida la entidad o situación objeto de la gestión, cuantificando las pérdidas derivadas de su materialización para su eliminación y/o reducción, optimizándola en términos económicos, a fin de preservar y/o mantener sus activos materiales, personales e inmateriales en la posición óptima para el desempeño de los objetivos operacionales.
  1. GLOBALIZACIÓN
El avance de la globalización en la sociedad significa, sin duda, un objetivo también en y para la seguridad. Hemos de trabajar por una seguridad global.
Los grandes problemas mundiales pasan en la actualidad por el establecimiento de un nuevo orden y una nueva perspectiva que derive en una nueva seguridad integral, integrada y globalizada.
No obstante, antes de hablar de una seguridad globalizada, debería recordarse que el concepto “seguridad” es terreno común de la actividad de diferentes actores y sectores. En este sentido, repensar y reformular los grandes ámbitos interrelacionados, como son el bienestar, el desarrollo, la democracia y la propia seguridad ciudadana, desde el ángulo de la acción común y la sostenibilidad, ha pasado a convertirse en una tarea vital que, por desgracia, sigue siendo, en cierta medida, una asignatura pendiente.
En nuestros días, las bandas organizadas y el terrorismo de cualquier tipo se están aprovechando de las herramientas y sistemas de funcionamiento que propicia la propia globalización y, por tanto, este fenómeno sinérgico sólo puede ser respondido desde la acción verdaderamente concertada y coordinada de los países y sus gobiernos.
La globalización no es un tema nuevo ni, como se ha dicho, una occidentalización. La globalización ha enriquecido cultural, social y científicamente a las sociedades desarrolladas pero, desgraciadamente, no ha logrado evitar, e incluso ha acentuado las diferencias entre los países ricos y pobres, beneficiando de manera especial a los países y grupos más potentes o poderosos.
Así, el debate sobre la globalización está en pleno desarrollo y requiere de una reflexión más profunda sobre las cuestiones fundamentales que tienden a ser magnificadas o minusvaloradas por la retórica de confrontación entre pro globalizadores y detractores o como refleja Nelson Mandela cuando dice que: “Unos son globalizados y otros globalizadores”.
  1. PREVENCIÓN Y PROTECCIÓN
La prevención y la protección son los medios fundamentales para conseguir la seguridad, tanto transversal como vertical, física y lógica.
Aunque en una pre-convergencia, las seguridades se clasifiquen como físicas o lógicas, la extensión del concepto especialmente a infraestructuras críticas y la multiplicidad de sectores y operadores afectados, exige afrontar su protección desde un punto de vista integral, multidisciplinar e interrelacionado, y disponer de guías, metodologías y herramientas de soporte para objetivar un buen análisis y una eficaz evaluación permanente.
Hemos de repensar y reformular los grandes ámbitos interrelacionados de la seguridad que han pasado a convertirse en una tarea vital en la que hay que trabajar ante, bajo, desde y contra la inseguridad.
Consolidar la cultura de la prevención y la protección relacionada con las competencias público-privadas es objetivo primordial e irreversible.
Por tanto, ante la gravedad de los riesgos y las amenazas que nos ocupan, resulta obligada la integración operativa de la Seguridad Privada en la Seguridad Pública para lo que es necesario limar las diferencias y sumar esfuerzos, compatibilizando responsabilidades en algunos de los frentes, superando los obstáculos a la hora de compartir información, mejorando la confianza mutua y olvidando los desencuentros puntuales que en el pasado se han mostrado como barreras para la excelencia de este necesario trabajo en común.
Una integración operativa vendrá a facilitar las actuaciones necesarias para optimizar la respuesta ante los nuevos retos y exigencias de nuestro tiempo, como es el caso de la seguridad de las infraestructuras críticas y estratégicas, prioritariamente orientada hacia la protección contra agresiones deliberadas y, muy especialmente, contra ataques terroristas.
En definitiva hemos de fomentar una nueva cultura de seguridad, identificando las oportunidades y debilidades de los diferentes actores que abarcan el espectro de la seguridad pública y privada dentro de una visión global, nacional y local, pues, sin duda, ya no caben personalismos ni localismos, cuando se impone una única Seguridad con mayúscula, pública y privada.
Todo ello, sin olvidar que, en cualquier actividad del hombre en la sociedad en que vivimos la seguridad es y será siempre un referente, una necesidad básica a cubrir entre sus primeros objetivos.
  1. VISIÓN HOLÍSTICA
La visión holística, general y particular, de los riesgos, amenazas y vulnerabilidades así como el planteamiento e implementación de los medios de prevención y protección son actualmente el imprescindible esquema de tratamiento.
Es imprescindible la búsqueda de una nueva cultura de seguridad, con visión común, sobre la base de las amenazas globales, complejas, difusas y confusas que nos asedian, incrementando los recursos de inteligencia y análisis, liberándolos de viejas patologías y rigideces, para desarrollar el nuevo esquema de gestión integral e integrada de gestión de las seguridades, que ofrezca soluciones igualmente globales.
En este sentido, es especialmente significativo y necesario cambiar las estrategias de protección principalmente de las infraestructuras críticas hacia un enfoque holístico de la seguridad integral (prevención + protección) que incluya una adecuada gestión de riesgos inherentes (físicos, lógicos y humanos) en todo el ciclo, sobre la base de la prevención.
Definitivamente, es preciso aprender a pensar diferente porque la sociedad actual y sus inseguridades requiere de un punto de vista nuevo y diferenciador que ha de ser creativo, intuitivo e inclusivo, además de servir para romper nuestros actuales hábitos, modelos mentales y paradigmas ya obsoletos. Un nuevo posicionamiento siempre abierto hacia un pensamiento cuántico o flexible.
  1. INTELIGENCIA
Buscando la definición de inteligencia del Diccionario de la Real Academia Española (RAE) encontramos diferentes acepciones, destacando entre ellas
 “la capacidad de entender o comprender o la capacidad de resolver problemas, o bien conocimiento, comprensión, acto de entender e incluso otras como el sentido en que se puede tomar una sentencia, un dicho o una expresión, la habilidad, destreza y experiencia y el trato y correspondencia secreta de dos o más personas o naciones entre sí”.
En este sentido, la inteligencia de seguridad, obviamente basada en el conocimiento, no es nada nuevo en nuestros habituales entornos de la gestión del riesgo y la protección.
La inteligencia de seguridad es la base para un ahorro u optimización de recursos con mayor eficacia en nuestros procedimientos estructurales porque es eficiente para el logro de objetivos.
En el sector de las seguridades, la inteligencia de seguridad es la herramienta de conocimiento esencial para los niveles de dirección, tanto en la toma de decisiones, de cara a la prevención, como frente a la actuación en caso de incidentes o contingencias.
Por tanto, en nuestro caso, la seguridad comienza con el establecimiento de una verdadera política basada en la inteligencia de seguridad por parte de las organizaciones públicas o privadas, con competencias de seguridad en actividades significativas y especialmente en las infraestructuras críticas y estratégicas.
La inteligencia es herramienta fundamental en el uso de los medios de prevención y protección de cara al objetivo de garantizar la seguridad. Sin la inteligencia no puede haber respuesta a los nuevos retos ni avances en la coordinación de esa nueva y única seguridad que demanda la sociedad.
En definitiva, la inteligencia de seguridad es una base esencial ante una potencial decisión destinada a lograr el ajuste más funcional frente a una demanda o contingencia. Esta base intangible se convierte en tangible palanca como soporte de la gestión de recursos humanos, materiales y procedimentales dedicados a garantizar que la respuesta elegida sea la más eficaz, efectiva y eficiente, minimizando las eventuales consecuencias de la materialización del riesgo.
  1. CONVERGENCIA
Según algunos diccionarios la convergencia se define como: “… Unión de dos o mas cosas que confluyen en un mismo punto…” Según la Real Academia de la Lengua Española, es:“acción y efecto de converger”.
En el campo de la seguridad podemos decir que la convergencia es: “La integración, de manera formal, corporativa y estratégica de los recursos de seguridad agrupados de una organización, para mostrar las ventajas a la totalidad en la minimización de los riesgos y amenazas, con efectividad, eficiencia operacional creciente y ahorro de costes”.
Cuando se habla de convergencia de la seguridad, se hace referencia a un todo como elemento que integra la visión de la seguridad, desde todos sus puntos de abordaje o disciplinas. Se trata de ver a los medios y servicios de seguridad no operando de manera independiente, como hasta hace poco tiempo era el caso (por un lado la seguridad física y por otro la seguridad lógica), sino como un elemento universal, un sistema único que contempla todas las variables posibles, en busca de un objetivo: garantizar la seguridad de la organización y su funcionamiento.
La simple integración no sirve si no hay convergencia, ya que, con la convergencia, la integración es dotada de una dirección, de un sentido.
Siendo uno de nuestros objetivos principales el proveer a nuestra organización y su seguridad de una metodología y tecnología sostenible hacia el futuro haciendo converger a proyectistas, proveedores y gestores de soluciones con los propios usuarios, hay que establecer planteamientos y metodologías que permitan una seguridad integral, un concepto unificado de prevención y protección, que implica cruzar, en muchos casos, las actuales barreras o dominios de la seguridad física, lógica o informática, así como de la información.
  1. GESTIÓN INTEGRAL
La gestión integral de los medios, metodologías e inteligencia aplicada son el esquema básico y general para la garantía de las seguridades.
Por ello, la colaboración del sector público y privado se convierte en la clave para adoptar rápidamente y con éxito una política integral, principalmente para la protección de infraestructuras críticas, tarea para la que, además de esta colaboración y cooperación, la concienciación y la sensibilización son fundamentales.
En este sentido, las ventajas son bidireccionales porque, la puesta en valor de una nueva Seguridad Privada, además de la sinergia multiplicadora de eficiencia y resultados, a título corporativo, va a repercutir en su potencial y competencias, equilibrará la oferta, incorporará áreas de especialización, integrará nuevas tecnologías, desarrollará una formación y capacitación profesional y formal potenciando la especialización, ampliará la cooperación institucional, mejorará la imagen y conseguirá una armonización internacional.

Definitivamente, hay que desarrollar el esquema de gestión integral operativa de la seguridad y conjugar el sistema de gestión de la Seguridad Pública y la Seguridad Privada en un solo objetivo para obtener una Seguridad Única.
  1. COOPERACIÓN
La cooperación, la colaboración y la integración operativa de la seguridad pública y privada y sus recursos humanos, junto con las tecnologías y las medidas organizativas, son los componentes de la seguridad integral e integrada.
Por ello, resulta inevitable e irreversible la cooperación, una comunidad profesional cooperativa y única para la mejor prestación del servicio público de prevención, vigilancia y protección, para cuyo fin el Estado puede delegar en los privados, siempre de acuerdo con el régimen establecido por la ley, y sin renuncia a sus prerrogativas ni obligaciones de cara al objetivo de lograr una seguridad ciudadana única y sostenible.
Avanzando por este camino, los protocolos de actuación definidos por el Estado para mejorar la colaboración con la seguridad privada y potenciar la motivación e integración pasan por:
  • Valorar y respetar el trabajo realizado
  • Mejorar el tratamiento y la información
  • Potenciar la accesibilidad operativa
  • Facilitar información de interés policial
  • Difundir y valorar servicios excepcionales
  • Proponer para menciones honoríficas o premios
  • Incrementar la formación especializada
  • Mantener reuniones periódicas con Directores y Jefes de Seguridad de las empresas, detectives privados y asociaciones
  • Especializar a los funcionarios policiales
  • Mantener el contacto permanente con las Salas de Coordinación de la Fuerzas y Cuerpos de Seguridad
Todo ello, sin perder de vista la importancia competencial de que la seguridad privada es preventiva, auxiliar, complementaria y subordinada a la seguridad pública.
  1. MEDIOS Y TECNOLOGÍAS
Las tecnologías para la seguridad (física y lógica), su aplicación, su integración y convergencia, junto con las medidas organizativas, son el medio para garantizar la prevención y la protección de personas y bienes.
En la actualidad, los medios técnicos, los sistemas y tecnologías para su aplicación, y principalmente para la Protección de las Infraestructuras Críticas y Estratégicas, están lo suficientemente evolucionadas como para no existir problema alguno en el planteamiento de la prevención y protección de todos y cada uno de los riesgos y amenazas que comportan el amplio catálogo de aplicación a cualquier tipo de actividades e instalaciones. No obstante, una serie de aspectos pueden condicionar la implantación de ciertos tipos de sistemas de seguridad.
Es preceptiva la instalación de medios técnicos de cara a la prevención y protección contra actividades antisociales y terrorismo, así como el establecimiento de los sistemas complementarios para facilitar la ejecución de los planes de autoprotección.
En cualquier caso, como contrafuerza a cada uno de los grupos de riesgo diferenciados se dispondrán los medios de protección física o pasiva, medios técnicos de control, videovigilancia, sistemas de detección alarma, comunicaciones, etc. que, en cada caso, correspondan de cara a los objetivos que prioritariamente nos hemos fijado de eficacia, celeridad y flexibilidad y, desde luego, sin perder la perspectiva de la optimización de los recursos disponibles o a disponer.
En este sentido, como es sabido, el mercado de la oferta de medios técnicos agrupados por áreas de riesgo diferenciadas, tanto en sus campos de lo que podríamos denominar la seguridad pasiva, protección pasiva (medios físicos y mecánicos) como la protección activa (medios electrónicos), así como la seguridad lógica, presenta para sus aplicaciones –generales y específicas- una muy amplia gama de materiales, productos, equipos y sistemas perfectamente adecuados para responder a la exigencia de seguridad ante los riesgos planteados y sus distintas y posibles valoraciones o necesidades.
  1. RECURSOS HUMANOS
En los servicios de seguridad, el elemento humano juega un papel muy importante en la protección de cualquier instalación de seguridad, incluso la más sofisticada y perfecta desde el punto de vista técnico necesita una intervención humana inmediata y eficaz y, sin ésta, el sistema de seguridad será a todos los efectos ineficaz. La vigilancia y gestión humana es irreemplazable.
En este sentido, la seguridad privada ha evolucionado de manera importante, y especialmente en los últimos veinte años, y, en el presente, la patronal en su competencia observa que los servicios han de ser más profesionales y de calidad para mejorar su oferta y eficacia. Por su parte, los usuarios exigen más personalización, especialización y optimización de sus recursos y, finalmente, la representación sindical exige fomentar mayor profesionalización y consolidación de algo más que un primer empleo, y el personal requiere adecuadas condiciones económicas y sociales.
En cualquier caso, para una adecuada profesionalidad es imprescindible la formación especializada para obtener las seguridades requeridas en todas y cada una de las actividades industriales y comerciales y, especialmente, para la protección de las infraestructuras críticas y estratégicas ya referidas.
Es preciso analizar los puestos de trabajo para lograr esa prevención, control o protección adecuada, valorar la profesionalización y la calidad del servicio, y exigir las condiciones salariales y sociales acordes al puesto, al igual que hay que trabajar con profesionalidad para dar servicio a un puesto de trabajo digno. Para todo ello, hemos de contar con una voluntad política responsable que acelere los trámites de cambio de un modelo definitivamente agotado.
Reflexiones finales
A modo de conclusiones, en el planteamiento de un Nuevo Código de Seguridad y entre las principales acciones que hemos de organizar y poner en marcha se encuentran, como mínimo, las correspondientes a:
  • Abordar la identificación y prevención de los riesgos y determinar aquellos que no se pueden evitar.
  • Combatir los riesgos desde su origen.
  • Adaptar el trabajo de las personas en el ámbito de la seguridad, minimizando las labores monótonas y repetitivas.
  • Tener en cuenta la evolución de las tecnologías de aplicación.
  • Sustituir los trabajos o procedimientos peligrosos por aquellos que entrañen poco o ningún riesgo.
  • Planificar la prevención y sus factores ambientales en todos los ámbitos de la organización.
  • Adoptar medidas de seguridad que antepongan la protección colectiva a la individual.
  • Informar y capacitar a todos los trabajadores en materia de seguridad en sus distintas modalidades y objetivos.
Cada una de estas medidas tiene la urgencia del momento, teniendo en cuenta que, actualmente, hay un crecimiento de la amenaza (en magnitud y violencia) y un incremento notable, especialmente de la ciberdelincuencia, lo que requiere una mayor investigación, control y rápida respuesta. No obstante, aunque los últimos ciberataques han tenido más impacto mediático en las redes sociales que en daños reales al funcionamiento interno de las entidades y países afectados, urge realizar las investigaciones y los análisis correspondientes y tratar los problemas globales con soluciones globales inmediatas, haciendo hincapié en la necesidad de pensar en global y actuar en local para tratar las inseguridades y vulnerabilidades.
Una herramienta esencial para andar ese camino hacia la óptima seguridad es basar nuestra estrategia en una decidida inversión personal y pública en Inteligencia + Imaginación + Investigación + Intervención, ya que, aunque el dinamismo y la mutabilidad del mal nos impida garantizar la deseable utopía de su erradicación, la prevención y disminución de la probabilidad de eventos adversos está a nuestro alcance, y es nuestra responsabilidad acreditar la regularidad de la práctica de esas soluciones globales y locales hasta llevar el análisis a su grado menor de incertidumbre y los resultados a su grado mayor de eficacia y eficiencia.
Como se ha dicho, la actual sociedad y sus inseguridades requiere de un punto de vista nuevo y diferenciador, que ha de ser creativo, intuitivo e inclusivo, siempre abierto hacia un pensamiento cuántico.
Hemos de fomentar una nueva cultura de seguridad, identificando las debilidades de los diferentes actores y procedimientos, que abarcan el espectro de la seguridad pública y privada dentro de una visión global, nacional y local, con una única Seguridad con mayúscula, pública y privada.
Como hemos significado, en un planteamiento de seguridad global, los objetivos básicamente son prevenir los riesgos, aumentar la protección, garantizar la intervención, minimizar los daños o pérdidas, incrementar la resiliencia, sistematizar las inspecciones y facilitar el apoyo y las ayudas exteriores. Todo enmarcado en el cumplimiento de la legislación y normativa vigente, sin perder la pista de que, en la actualidad, los enemigos han cambiado, son incluso difusos y confusos y los retos también se han incrementado.
Del mismo modo, hay que estudiar y abordar globalmente las nuevas fuentes de riesgo emergentes, ya que, por ejemplo, la protección del ciberespacio es esencial para preservar la seguridad de cualquier nación y su economía y, por lo tanto, es prioritaria la adopción de una Estrategia Nacional de Ciberseguridad que involucre a todos los sectores de la sociedad, bajo el liderazgo del Gobierno, código en el que se identifiquen y establezcan las responsabilidades y roles de cada una de las partes implicadas, desde la Administración del Estado al sector privado, pasando por los propios ciudadanos o usuarios, que debe tener como propósito la prevención, preparación, respuesta, resiliencia y recuperación de los incidentes que afecten o puedan afectar adversamente a las actividades sociales y, especialmente, a las infraestructuras críticas y estratégicas.
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jueves, 20 de julio de 2017

La capacitaciòn en el transporte de caudales




La capacitación permite minimizar los riesgos inherentes a la actividad del transporte de caudales



Eduardo Cappanari
Fuente:  www.forodeseguridad.com





La de transporte de caudales es una actividad crecientemente riesgosa, en la que hemos presenciado hechos delictivos de extrema violencia.
  
Buscamos proteger los valores transportados, y la integridad física de quienes realizan la actividad. Podemos adoptar muchas medidas para evitar hechos indeseables, pero las mejores armas de que disponemos son la OBSERVACIÓN, por parte de quienes realizan la actividad, y su sinónimo de PREVENCIÓN. 
Ambos conceptos, directamente ligados con la CAPACITACIÓN, forman la base donde se apoya la actividad de Seguridad.


Personal entrenado en forma deficiente, difícilmente puede realizar tareas de prevención u observación, o tareas de seguridad. De nada vale contar con equipos y tecnología de avanzada, si los portadores o usuarios de los mismos, carecen de la formación o capacitación necesaria para utilizarla.


Por esto se deben desarrollar ejercicios de capacitación para el personal que transporta caudales, buscando perfeccionar una verdadera conciencia de seguridad que le permita enfrentar la tarea. Entre otros puntos, deben tenerse en cuenta: 
 

LEGITIMA DEFENSA. LEGISLACIÓN DE ARMAS.
  
Al iniciar sus tareas, el hombre de Seguridad debe prepararse psicológica, técnica y jurídicamente para el uso de su arma: debe conocer las obligaciones relacionadas con su función especifica, las particularidades del Derecho de Legítima Defensa, y la Legislación sobre el uso de armas de fuego en la zona donde va a desarrollar la actividad. Dicho conocimiento, no solo asegura al hombre en el buen uso de su arma, sino también le brinda la seguridad para poder tomar decisiones correctas. 


EJERCICIOS DE MEMORIA

La ejercitación de la memoria visual permite observar detalles que puedan dar lugar a la identificación de elementos extraños o sospechosos en la zona de operación. 

Los ejercicios apuntan en primera instancia a detectar posibles agresores, describir personas, vehículos, etc., con la mayor exactitud posible. Esto permite poder brindar estos datos al personal policial si es necesario el seguimiento o detención de sospechosos. 


Cuando hay errores en este sentido no solo complica el accionar de las fuerzas policiales, sino también deja una imagen poco profesional del hombre de seguridad y de la empresa en la que presta servicios. 
 

TIRO


En este punto debe centrar el mayor esfuerzo por parte de aquellos que capacitan al personal, por varios motivos: 

- Para preservar la integridad física de quien porta un arma. 
- Para resguardar los valores transportados. 
- Para evitar riesgos a terceros. 
- Para evitar que la empresa se vea involucrada en posibles juicios por el mal uso de las armas.

Este punto es de vital importancia, y requiere romper con viejos conceptos relacionados con la educación del hombre en tiro. 

Por ejemplo, en algunos lugares aún se prepara al personal haciéndolo disparar a 25 metros y tomando puntería, cuando sabemos que la distancia de tiro y enfrentamiento para esta actividad, es alrededor de los tres a cinco metros. 
Se trata de un tiro de reacción, que a la vez debe tener precisión. Nuestro hombre de seguridad debe recibir una buena educación, referente al tiro a cortas distancias. 
 

GIMNASIA:
La actividad del Transporte de Caudales por lo general es sedentaria y propensa a malas posturas. Tiene tiempos de encierro prolongados dentro de la unidad, falta de espacios en los camiones, etc. 


Por ello se debe generar un plan de actividad física que permita mantener al hombre en un nivel optimo en sus aspectos físico y psicológico. Esto mejora sensiblemente el rendimiento del hombre de seguridad afectado al transporte de caudales. 


MEDIOS TÉCNICOS:

Los medios técnicos forman parte también de este conjunto de medidas tendientes al resguardo de la actividad. Se debe lograr la conjunción de todas las fuerzas para contrarrestar el accionar delictivo. 


Es fundamental la utilización del GPS, que permite controlar y supervisar las actividades del transporte de caudales. Aporta a los operadores de las centrales de tráfico, (que por lo general se encuentran “ciegos” dentro de las cabinas de operación), una imagen detallada de los recorridos que realizan las unidades blindadas. Se obtienen datos históricos, consumos de combustibles, tiempos muertos, etc. 

También permiten detectar y tomar medidas ante imprevistos que surjan en el recorrido, y brindar en tiempo y forma la reacción necesaria en caso de siniestro. 
Los equipos deben contar con un sistema de identificación de llamados para evitar el mal uso de la frecuencia, como así interferencias propias que pudieran surgir. 
 

COMUNICACIONES CON PERSONAL POLICIAL:

Además de contar con buenos medios de comunicaciones, es de vital importancia tener un enlace radial directo con la Central de Policía.


Esto permite poner en situ a esta fuerza con capacidad de reaccionar en el momento justo, y poder instalar el cerco para la recuperación o detención de quienes cometen el ilícito.

El enlace directo con la policía también permite contar con datos diarios sobre vehículos sustraídos en la ciudad, dato de sumo interés para la actividad del transporte de caudales. La gran mayoría de los delitos contra la actividad, se realizan con vehículos robados; el contar con las características de los mismos, cierra un circuito de prevención importante para el transporte de caudales. 
 

USO DE MUNICIÓN ADECUADA
La legislación sobre armas y municiones en nuestro país no permite utilizar munición con punta hueca o punta blanda. Únicamente permite el uso de munición encamisada, con un alto poder de penetración y velocidad. Esto trae aparejados serios inconvenientes. 


Uno de ellos es el de poner en serio riesgo la integridad física de circunstanciales espectadores o transeúntes que pudieran verse involucrados en el enfrentamiento. Otro es su escaso poder de detención, con el riesgo que esto implica para quien se defiende. 

Además, si se hiere a un circunstancial transeúnte, la empresa debería correr con todos los gastos que deriven de dicha consecuencia. 

Por ello se recomienda emplear la munición de mayor poder de choque y menor riesgo de penetración posible. Esto disminuye los riesgos a terceros, da a quien emplea su arma la seguridad de su poder de detención. 


Finalmente, debemos poner el mayor esfuerzo de nuestra parte para que los hombres de seguridad destinados al transporte de valores, estén bien capacitados en los aspectos Físico, Psíquico, Legal, y Técnico para realizar esta actividad. 



De nada sirve implementar medidas tendientes a minimizar riesgos, si el personal que diariamente opera en las unidades no tiene capacitación acorde a la actividad.

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