domingo 5 de julio de 2009

Estadística delictiva (junio 2009)

En el mes de junio
Un asesinato por hora en Argentina

Fuente: www.diariohoy.net
05 JUL 2009

Según el relevamiento realizado por consultoras, ONG y foristas de seguridad, en ese mes se registraron 835 homicidios en el país. 373 personas resultaron heridas en un robo. Y se denunciaron 12.467 asaltos a mano armada.

Pasadas las elecciones (y un par de ministros), se sabe ahora que los muertos y los enfermos son más (muchos más) que los reconocidos por los primeros partes oficiales, y que las medidas se tomaron tarde (o no se tomaron) y mal.

Bueno, algo parecido pasa con la “inseguridad”, si de números y reacciones hablamos, porque aunque la campaña y la pandemia la hayan alejado de la agenda de los medios, sigue ahí. Y tampoco hay anticuerpos para ella.

El relevamiento que expertos en seguridad realizan mensualmente con datos suministrados por ONG, integrantes de foros vecinales de seguridad autoconvocados y consultoras especializadas, arrojó que el pasado mes de junio se registraron en Argentina 835 homicidios, a razón de casi 28 por día y más de uno por hora.

De acuerdo al mismo trabajo, los heridos en ocasión de robo fueron 373 en el territorio nacional y hubo 12.467 asaltos a mano armada (robos calificados).

Se denunciaron, en el mismo período, 27.790 robos en domicilios, 10.121 robos de automotores y 245 robos a camiones (bajo la modalidad de piratas del asfalto).

El relevamiento destaca, asimismo, un aumento en los ilícitos a medios de transporte. Según las estadísticas, se registraron 874 asaltos a colectivos y 1.680 en remises y taxis de todo el país.

También se incrementaron los atracos en establecimientos rurales, cifras que abarcan los delitos cometidos en countries (modalidad cada vez más frecuente en el Conurbano bonaerense): en el mes que acaba de terminar se denunciaron 475 casos.

Con respecto a las violaciones, se relevaron 442 a nivel nacional, aunque los especialistas en seguridad aseguran que para tener una real proporción del problema habría que multiplicar ese número -al menos- por dos.

La cifra en blanco ya arroja un promedio de casi 15 hechos por día. Hubo 2.195 salideras bancarias y 22.570 arrebatos, lo que quiere decir -en este último caso- que se produjeron casi 32 episodios por hora (al menos eso fueron los denunciados).

Otro delito que no merma es el de los llamados secuestros exprés, perpetrados por delincuentes que quieren obtener la mayor cantidad de dinero posible en pocas horas, ya sea “paseando” a las víctimas por cajeros electrónicos u obligando a las familias a reunir todo el efectivo que puedan. Los rescates rara vez superan los 5.000 pesos en efectivo.

De acuerdo a las cifras recogidas en este trabajo, se denunciaron en todo el país 121 episodios, contra los 188 de los llamados “secuestros virtuales”, cuyo “truco” consiste en hacerle creer a alguien que un familiar suyo está retenido, para sacarle plata o tarjetas telefónicas. A pesar de que la maniobra se ha difundido hasta el hartazgo, continúa siendo efectiva. La enorme mayoría de los llamados extorsivos suelen partir de unidades penitenciarias.

Zonas de riesgo

La información recogida por los foristas y las ONG permite establecer, en base a las cifras en blanco, que la provincia con mayor índice de delitos es la de Buenos Aires (empujada por las estadísticas del Conurbano), seguida por la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Córdoba, Mendoza, Santa Fe y Tucumán.Y, hablando específicamente del territorio bonaerense, los distritos más calientes -si de denuncias hablamos- son Morón, José C. Paz, Lanús, San Martín, Olivos, Martínez, Avellaneda, Quilmes y La Plata. En Capital Federal, los barrios que lideran las estadísticas delictivas son Parque Patricios, Devoto y Palermo.

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jueves 2 de julio de 2009

Garitas de Vigilancia en la vía pública

Cuestiones a resolver:

Garitas

Fuente: www.caesi.org.ar

Desde hace un tiempo el tema de las garitas en la vía pública se viene constituyendo más o menos en una cuestión sino de Estado al menos de preocupación para ciertos sectores de la sociedad, foros ciudadanos, municipalidades, algunas autoridades, opinólogos y como no podría ser de otra manera, para Unión Personal de Seguridad Privada (UPSRA) y la Cámara Argentina de Empresas de Seguridad e Investigación (CAESI)

La cuestión se disparó hace dos o tres años como consecuencia de un gran trabajo realizado por UPSRA que CAESI complementó, dándole además, con anuencia sindical, una difusión que hasta entonces no tenía.

Lo realizado respondió a un relevamiento efectuado en la Zona Norte del Gran Buenos Aires, abarcando una suerte de “L” invertida, desde Vicente López a San Isidro y desde alli a Pilar, alcanzando los municipios intermedios.

En un plano se fueron volcando el emplazamiento de garitas autorizadas y no autorizadas, llegándose a contabilizar un total de 1150 casillas, de las cuales casi el 90 % resultaron ilegales.


Desde entonces, cada vez que se produjo un hecho delictuoso, sea en entidades bancarias, barrios cerrados, etc., en forma recurrente, el periodismo se encargó de hablar de las garitas, como una suerte de eventual o potencial referente de filtración de información hacia los autores del hecho coyuntural.

Esta situación motivó que CAESI saliera reiteradamente a aclarar aspectos vinculantes, sumándose a la postura de terminar con las garitas clandestinas, como una manera de despegar de responsabilidades a las empresas asociadas que de alguna manera dispusieran de ellas.

Pero la cuestión no se agotaba en esa estrategia sino que en los hechos, se requería y requiere de otras acciones que por supuesto van mas allá de la anécdota y reviste cierta profundidad si es que se lo quiere analizar seriamente.

En principio deberíamos considerar que las garitas fueron concebidas originariamente como una suerte de solución a las necesidades de protección ciudadana, que desde hace unos veinticinco años viene advirtiendo en algunas jurisdicciones, una cada vez mas marcada desprotección derivada de la ausencia de la seguridad pública.

Ello dio piedra libre a un enorme desarrollo urbanístico a partir de conceptos de countries, barrios cerrados, etc., que de alguna manera dejaron afuera o en barrios abiertos como se los suele denominar, a importantes residencias periféricas y de considerable valor.

Asi las garitas proliferaron, creando una suerte de prevención, que el uso, la costumbre y la dialéctica política, transformó en seguridad, que por estos días suele identificársela como sensación.

De hecho el uso y el abuso, el descontrol y otros muchísimos factores, tornaron obsoleto aquel concepto, y como en numerosos otros casos, las fuerzas policiales y la seguridad privada como tales, terminaron siendo el blanco de esa irreversible consecuencia.

Pero avanzando en el tema, tengo la convicción de que se nos presentan cuatro tipos de responsabilidades: la Social; la Política; la Empresarial y la Fiscalizadora, en ese orden y tal como la desarrollaré seguidamente.

En lo Social la cuestión aparece mas o menos descripta en lo referido precedentemente respecto a su necesidad de protegerse de la inseguridad como consecuencia de la ausencia del Estado en brindarle esa elemental protección que le permite al ciudadano encarar con tranquilidad su vida personal, familiar y laboral.

Sin embargo, habría que considerar que su voluntad al elegir el camino de las garitas clandestinas, no evolucionó en función al tiempo país, habida cuenta que mantuvo los mismos erráticos principios de contratación precaria; escasa información de antecedentes del prestador; reemplazo de marco jurídico por acuerdo verbal; ausencia de uniformidad de criterios y nula consulta profesional.

Ello hoy, como no tanto ayer, coloca a los usuarios en la misma ilegitimidad e ilegalidad que el prestador, sumiéndolo en solidaridades inimaginables, que muy probablemente por falta de información, bien podría revertir a no ser que prefiera/n asumir el riesgo por una cuestión estrictamente económica, a partir de imaginar y solo imaginar, que o nunca pasará nada o si pasa se discutirá de quien la responsabilidad y en última instancia quienes serán y quienes no los solidarios.

Pero lo realmente grave es que en general, este nivel social, aun cree que un emplazamiento precario, con una persona sin capacitación alguna en su interior y sin ningún respaldo ni seguro empresarial detrás, genera prevención.

En lo Político la cosa podría ser mas sencilla a poco que se comprenda que el único responsable de la instalación de una garita en la vía pública, es el municipio con jurisdicción en el lugar de su instalación.

Para ello hay que actuar en local, y saber separar la política si las hay, de los políticos que si los hay.

Para que uno de esos puestos exista legalmente, deberá estar habilitado indefectiblemente por la autoridad municipal, simplemente por una cuestión competencia respecto a los espacios públicos.

Pero también aquí el uso y las conveniencias de costumbres hicieron lo suyo y asi, las permisividades y excepciones fueron dando lugar a los abusos y al descontrol.

Primero se permitió que emplazara una garita un organismo internacional o embajada; luego el funcionario de turno; después el empresario sponsor electoral y asi sucesivamente hasta tener que permitirselo a los vecinos caracterizados y los punteros vinculantes.

Hoy, colocar una garita en la vía pública es apenas una decisión personal de quien quiera hacerlo y con esto no exagero en nada, pues sobran ejemplos al respecto.

De esta y no de otra forma, se llegó al actual descontrol.

CAESI en reiteradas oportunidades denunció estos abusos ante las autoridades pertinentes, pero hasta el momento no hubo resultados y ello responde a cierta complicad con la ignorancia derivada de aquella creencia observada en la cuestión social, en cuanto a estimar que lo descripto como ilegal es prevención.

Esa connivencia entre la incredulidad y la permisividad, hace políticamente correcto que las estadísticas oficiales pretendan quitarle presión a las gestiones municipales, cada vez mas comprometidas con el tema de la seguridad.

Por cierto la realidad diaria muestra otra cosa, lo cual hace insostenible en el tiempo, el abstenerse de asumir compromisos serios ante la ciudadanía.

En lo Empresarial, la responsabilidad pasa por otro lado, ya que nadie vinculado a la seguridad privada ignora que este tipo de prestaciones, al menos las de garitas en la vía pública, representan un riesgo que se puede o no tomar, pero de hacerlo, deberá ser con todas las formalidades del caso, y acorde a las exigencias derivadas del CCT. -Convenio Colectivo de Trabajo-

Tampoco se ignora que ello tiene un costo superlativo respecto a otras prestaciones.Sin embargo, existen pseudo empresarios inescrupulosos que aceptar entrar en esas poco claras reglas de juego, de las cuales no le interesa salir, aun conociendo los riesgos que se corren y hasta cooperativistas que aprovechan ese nicho de negocio.

Obviamente también aparecen en una franja inferior, los oportunistas de siempre que sin siquiera pertenecer a ese tipo de sociedades, en una suerte de aventura laboral, apuntan su ingreso, al amparo del desconocimiento ciudadano y a la sobra de la permisividad política.-- En cuanto a la Fiscalizadora, entiendo que la cosa por un lado pasa por la autoridad policial y por el otro con la autoridad de aplicación. Voy a permitirme obviar la primera instancia, por cuanto no está clara su intervención en este asunto, habida cuenta de la ausencia normativa y hasta de posibilidades de hacerlo.

La ecuación en todo caso pasa por el Emplazamiento, la Ocupación y la Fiscalización de esos servicios si estuvieran correctamente dispuestos.

En esta descripción no puede hacerse aparecer a la autoridad policial como responsables de cualquier irregularidad, si antes no le fueran impartidas directivas claras emanadas del marco jurídico correspondiente.

Queda pues la fiscalización en manos del organismo que ostenta esa responsabilidad y el mismo aparece inmerso en la confusión que genera el caótico e inescrupuloso estado de cosas en que se encuentra el tema.

La ley de la provincial de Buenos Aires por caso, contempla la necesidad de registrarse para poder ejercer tareas de Vigilador, mas allá de las exigencias correspondientes. En consecuencia, de no darse ninguno de los supuestos legales, es decir estar las garitas autorizadas municipalmente, ocupadas por personal formal de Empresas habilitadas y dispuestas por contrato o convenio que legitimice la prestación, se podría recurrir a la figura del monotributista, que si bien no resuelve el problema de fondo, sea ello en términos de solidaridad, de capacitación, etc., pondría la cuestión en blanco sobre negro desde el punto de vista del control verificador, y cuando menos, reuniría ciertos datos de referencia que llegado el caso, permitiría conocer la figura prestataria.Sin embargo, tampoco en esto se ha logrado reordenar la cuestión.

Me resta indicar en esta suerte de editorial, que las garitas, siguen siendo un objetivo a superar por CAESI., no solo por constituir su informalidad una cuestión de alta inseguridad, sino porque el actual estado de cosas, dilapida en su mal uso y costumbre, lo que podría ser un importante segmento de prestación, que recuperado para la actividad en empresas asociadas, en mucho ayudaría a la seguridad pública.

Hoy solo generan una sensación encubierta de seguridad y un enorme caudal de sospechas y desprestigio para el legítimo desarrollo de la Seguridad Privada.

AQUILES A. GORINI
Presidente
Cámara Argentina de Empresas de Seguridad e Investigación

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jueves 25 de junio de 2009

El Consultor de Seguridad

Autor: Daniel Pablo Amarillo

Inicie mi vida laboral y profesional, dentro de una fuerza de seguridad y, bajo dicha Institución, me eduqué en el concepto de “Seguridad”, una de las funciones que tiene asignada para el cumplimiento de su desempeño en la preservación de la seguridad pública, la protección de las personas y el patrimonio de estos.

Así me ejercité y me capacité en las distintas metodologías y análisis investigativos que me permitieron comprender el desarrollo de un acto ilícito, la forma en que se gestó y se produjo, aprendiendo de ese modo como se debía prevenir pero también me permitía, principalmente, saber cual había sido el error o la falla para que éste se cometiera.

El hecho de haber recorrido un camino diario, paso a paso plagado de retos continuos, en donde el bien preciado no es otro que la vida de las personas como sus bienes, hacen que uno vaya adquiriendo conocimientos y vivencias que son únicas ya que la experiencia es intransmisible y se logra por “conocer” ese rumbo.

Ya retirado de dicha ocupación y con un bagaje de experiencia acumulada a través de esos años, distintos amigos me sugirieron que canalizara todo ese conocimiento, técnicas y experiencias, bajo la figura de “Consultor de Seguridad”

Eso me provocó una interesante pregunta, ¿Qué es un consultor? y que es un ¿Consultor de Seguridad? Ello me indujo buscar el concepto, como su significado como palabra, para comprender acabadamente el término.

El Consultor, Asesor, Auditor, Analista es una persona que vende “confianza - seriedad y profesionalismo”, así determiné que es un individuo que aconseja o da su opinión sobre un tema general o especifico dentro de su especialidad, por lo tanto no es otra cosa que un sujeto que sugiere o aconseja prestando un servicio profesional.

En palabras más simples aún, el Consultor de Seguridad es como el médico clínico que conoce su materia en general pero cuando se le presenta un tema que va de lo general a lo particular, debe recurrir a los especialistas

El Consultor de seguridad, es un término simple, pero abarca un sentido más amplio y polifacético dado que atiende una diversidad de temas ya que éste debe conocer desde ya su materia sino que, además, tendrá conocimientos de las demás ramas de la seguridad (Electrónica, Industrial, Bancaria, Informática, Aeroportuaria, etc.)

Cabe no obstante una explicación, el consultor pudo obtener su experiencia en forma académica mediante el estudio en una Universidad o por haber desarrollado la profesión para la cual es citado.

Me pareció una interesante definición, ya que el consultor es una persona con experiencia, con acreditaciones y capacidades probadas, necesarias para cumplir con una tarea que una persona o empresa pueda necesitar sobre un tema específico.

Es la persona que tiene la capacidad de “Resolver Problemas” porque tiene la Pericia y los Conocimientos técnicos basados en la experiencia de la práctica cotidiana de la actividad.

Así quedó demostrada que el consultor es una actividad profesional no una oportunidad empresarial, más cuando el tema es de “seguridad” ya que debe apreciar y aconsejar en algo tan importante como es la protección de la vida, las personas y sus bienes.

El Consultor de Seguridad es aquel que ha tenido la “vivencia de la calle”, en la observación cotidiana de hechos dañinos y no aquel que tiene buenas intenciones y adopta una postura de “entendido” comprometiendo a un tercero en un posible riesgo

En materia de seguridad, un punto álgido de nuestra sociedad actual, se debe ser “responsable” en el área de conocimiento, como lo es el staff con que él cuenta, ya que es su “crédito profesional”, no cabe otra.

Así me enseño un reconocido y estimado “Consultor de Seguridad”, a quién recurro siempre en consulta, “En Seguridad, la certidumbre radica en la calidad de lo que se utiliza, un” buen profesional” y “sistemas óptimamente instalados”, es el hecho consabido que los sistemas son tan buenos como sus componentes y que estos permitan ser compatibles e intercambiables. Es allí donde radica la creatividad y el profesionalismo”

El avance de la tecnología, ha venido y permitido ampliar el campo de acción del consultor, porque es verdad, el consultor no es un experto en todo y, por lo tanto, debe interactuar en forma conjunta con todas las ramas que la componen.

Ello permite, según la rama que sea, que ambos en forma experta, evalúen, diagnostiquen y diseñen un sistema de seguridad que combina ambas seguridades, la física y la electrónica y que permita con ello reducir el porcentual de riesgo o sus consecuencias

Pero que hace a la importancia o a las razones de que se recurra a un Consultor de Seguridad.

Veámoslas:

Aportar nuevas ideas: Ello ocurre por que la empresa o la persona se encuentran inmerso en los conflictos o ramificaciones y no hallan el camino a seguir, pero el hallarse del “lado de afuera” permite reconocer cual es el “asunto principal”, pudiendo con ello aconsejar, recomendar, sugerir la forma de resolverlo.

Elevar la Eficiencia: El ser efectivo en la resolución del problema hace a la importancia del consultor y a su crédito. Toda empresa busca la eficiencia caso contrario perdería su competitividad. Es importante no aconsejar sin estar completamente interiorizado y analizado el problema, las recomendaciones de primer momento no resultan efectivas.

Diagnosticar el Problema: Este es el punto principal de la actividad del Consultor y donde radica toda su habilidad y su capacidad. El definir el problema no es otra cosa que de determinar los factores que lo provocaron. Hay que tener cuidado en definir problema y no de confundirlo con los síntomas. Ese es el porqué las empresas requieren la presencia de un Consultor, no es otra cosa que una persona que sabe diagnosticar el problema y una vez logrado ello, que sepa diseñar la solución del mismo.

Hallar la Solución: Una vez hallado las causas del problema; el otro punto fundamental de la actividad del Consultor, es saber “dar la solución”. Ahí radica la capacidad y la creatividad en diseñar esa solución, ya que eso es lo que se espera de él. Debe estudiar, examinar y analizar las opciones y alternativas que se le presentan y como resultado de ello, le permitirá presentar un curso de acción que le permita arribar a una conclusión.

Conclusiones:

No es otra cosa que la presentación formal de “su” solución. Ésta debe mantener una estructura clara y lógica, con un estilo profesional pero no cargado de profesionalismo, donde desarrollará el problema que llevo a ser consultado. Debe contener el resultado del análisis de la situación y la “individualización” del problema y como arribó a dicha solución basada en hechos concretos conteniendo planes de contingencias, políticas y la metodología para lograr los objetivos esperados.

Es un tema que merece ser tratado con mayor amplitud, ya que es un artículo y no un manual, donde he dejado de lado temas que debe conocer un Consultor, como ser legislación, investigación operativa, prevención predelictual y del delito, evaluaciones de riesgo y otras

Quizás, en otra ocasión, sigamos charlando sobre de seguridad, pero lo importante es que deseo transmitir que en seguridad, se debe pensar en el riesgo que se corre en dar un consejo errado.


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miércoles 10 de junio de 2009

El robo automotor

El robo de vehículos: un negocio que prende motor!
Autores: Fernando Carrión Mena, Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Ecuador) y Ximena Tocornal (Chile)

El robo de vehículos es uno de los delitos que tiene mayor connotación social debido –entre otras- a las siguientes razones: al alto nivel de ocurrencia (tasas relativas y absolutas importantes), al significativo valor que la clase media le asigna, a la funcionalidad que tienen para la vida cotidiana de un amplio sector de la población y a que el transporte privado ha terminado por imponerse en nuestras ciudades, incrementando de manera importante la relación automóvil por persona.

No hay que olvidar que el sueño del éxito social y económico de las clases medias está asociado a la propiedad del automóvil, de tal manera que su sustracción termina por derrumbar un imaginario y por construir una sensación de temor y desamparo.

Se trata también de uno de los delitos que más se denuncia, tanto por ser un bien socialmente apreciado –que otorga estatus y estabilidad al que lo posé- como por ser un nicho de mercado muy ofertado por las empresas de seguridad y las políticas públicas, las cuales requieren de las respectivas denuncias para el pago de las indemnizaciones.

En relación al robo, se deben resaltar algunas características singulares:

- Generalmente se produce en el espacio público, a la luz del día y en las horas laborales –obviamente con relativas diferencias en cada ciudad-.

Esta trilogía muestra el incremento de los grados de violencia con el que se actúa; lo cual es más evidente, cuando se observa el crecimiento del robo de vehículos en plena circulación; es decir, con personas en su interior, lo cual expresa una clara asimetría de fuerza con los victimarios.

También se debe tener en cuenta que este incremento de los hechos delictivos y de los grados de violencia tiene que ver con el surgimiento y consolidación de mercados ilegales de transacción económica de piezas y vehículos robados. Es decir, de la existencia de un mercado explícito donde se realizan mercantilmente los objetos del robo, configurando una cadena delictiva que encarna un largo del proceso compuesto por múltiples y diferenciadas etapas.

En otras palabras, el robo de vehículos trae aparejada la presencia de un sinnúmero de hechos delictivos adicionales, que no se agota en el robo del vehículo: manipulación de registros y colores, compra ilegal de bienes robados, exportación-importación fraudulenta y matriculación corrupta, entre otros.

De allí que se hace imprescindible diseñar políticas para cada una de las fases del conjunto del proceso y no solo a su parte inicial (policiales, alarmas).

Pero también hay ser consciente que al tratarse de un delito económico, éste debe ser enfrentado bajo la lógica económica del mercado y no solo policialmente.

¿Porqué combatir solo el principio de la cadena (oferta) cuando también puede ser controlado desde su parte final (demanda)? Hay que introducir cambios legales para que pierda sentido el aforismo popular: “ladrón que roba ladrón tiene mil años de perdón”, generalizar la venta de vehículos contra seguros (menos burocráticos), intervenir en las fronteras internacionales y ser riguroso en la matriculación de vehículos de segunda mano, entre otros.

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lunes 1 de junio de 2009

Puntos a tener en cuenta al contratar una Empresa de Seguridad

Autor: Carlos Fernando Reisz
Fuente: www.aaspri.org.ar

Quien contrata una empresa de seguridad, para mejorar su sensación de autoprotección frente a los posibles focos de amenaza que se pueden producir contra su empresa, su persona, su familia o sus bienes, debe tener en cuenta que los elementos u objetivos que requieren protección incremental, deben ser decididos por el mismo propietario o destinatario de la seguridad adicional

Esta premisa surge de establecer que el Estado no puede brindar una protección individual o preferencial hacia ningún componente de la sociedad a la que llamamos comunidad; en cambio si puede ejercer el control y la vigilancia de la aplicación de las normas y exigencias establecidas para la tarea que realizan los componentes de la Seguridad Privada; si bien no se establecen parámetros que puedan interpretarse como una estrategia o un conjunto de salvaguardas, tampoco se impide que las empresas de seguridad privada diseñen las estrategias acotadas a las vulnerabilidades existentes y a la reducción de riesgos o a la conjura de incidentes.

Establecida la Estrategia, se analizan las tácticas para lograr resultados positivos. Cuando se toma la decisión de contratar un servicio de seguridad privada, se esta tercerizando parte del funcionamiento orgánico y operativo de la empresa o actividad y es una obligación ineludible del contratista exigir que antes de implementar el servicio de seguridad, los posibles candidatos presenten un estudio de seguridad, un protocolo de estrategias a implementar y enlistar las características de las tácticas a seguir (como elementos de rutina y no de excepción) para lograrlo.

Las situaciones de excepción o emergencias, se deciden en el campo de las operaciones de disuasión y contra ataque y por lo tanto las tácticas son improvisaciones basadas en la experiencia, el talento, tiempo de reacción y confianza en el autoconocimiento sobre lo que “hay que hacer”, “como hacerlo” y “por que hacerlo”; esto solo se logra con gente capacitada, dinámica y experta. Debido a que una comparación objetiva de la imagen, currículo y antecedentes de la empresa a contratar, no bastan para certificar el cumplimiento de las normas que regulan la actividad de seguridad privada, quien contrata un servicio debe exigir:

1. Habilitación para la actividad, otorgada por la Secretaria de Seguridad del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, o por la Dirección de Fiscalización de Agencias de Seguridad e Investigaciones Privadas de la Provincia de Buenos Aires, o por las Policías de cada una de las Provincias del territorio Argentino en cuya jurisdicción este comprendido el domicilio de quien contrata el servicio.

NOTA: Muchas Empresas de Seguridad Privada, cuentan con una habilitación otorgada por la Policía Federal, la Policía de la Provincia de Buenos Aires u organismos Policiales de las Provincias en general; debe exigirse una certificación actualizada de habilitación o rehabilitación cuya constancia no sea mayor de 30 días al momento de entregarse la documentación.

2. Constatar la fecha de alta de la empresa en la actividad que se esta contratando, exigiendo que adjunte el formulario de la AFIP donde conste la fecha de inscripción de la misma; asimismo exigir fotocopia del formulario de inscripción en Ingresos Brutos y verificar la fecha inserta de alta; solicitar se adjunte a la documentación el formulario de inscripción actualizado en la AFIP, donde consten los rubros sobre los que realiza aportes, como ser: IVA, categoría ante ANSES, impuesto al capital o patrimonio neto, Ganancias, empleador, etc.

3. Constatar habilitación municipal, pago de tasas y contribuciones de ABL y territorial del año en curso, salvo que se hayan mudado recientemente en cuyo caso exigir los del ultimo domicilio anterior y constancia de pagos de Aguas Argentinas o el ente que lo sustituya de los últimos 6 meses o tres bimestres.

4. Constancia de libre deuda de Obra Social, Sindicato, aporte solidario (convenio colectivo de trabajo 94/92), ultimas tres declaraciones juradas de pago de IVA y constancias de pago de IVA; Declaración Jurada de Impuesto a las Ganancias y constancia de pago (2 últimos años).

5. Exigir fotocopia autenticada de Pólizas de Seguro Colectivo de Accidente de trabajo, Seguro de vida colectivo, Seguro de Responsabilidad Civil Incidental de todo riesgo, con pólizas actualizadas y vigentes al menos durante el primer 50% del periodo de tiempo de vigencia del contrato, con obligación de presentar su renovación 10 días antes del vencimiento y copia de las constancias de pago de dichos seguros.

6. Constancia de autorización de “usuario colectivo” del Registro Nacional de Armas RENAR, tanto si el personal tuviese que cumplir servicio con armas o sin ellas. NOTA: Esta terminantemente prohibido el Servicio de Vigilancia con armas en lugares de circulación de publico o de dominio publico y por lo tanto si fuese el caso, el proveedor deberá firmar un compromiso de que el personal que realizara la tarea contratada, no portara armas y en caso de hacerlo, además de ser sancionado, importara la cancelación instantánea del contrato con mas una multa que el proveedor deberá abonar al usuario o contratista cuyo monto sea equivalente o superior a dos meses de facturación de la empresa contratada.

En el caso de que el personal de vigilancia debiere estar armado, deberá poseer el correspondiente CLU y portación, expedida por el RENAR y se deberá contar (agregando copia legalizada) con autorización de la Autoridad de Aplicación y/o Contralor, para efectuar el servicio con armas.

7. La empresa deberá contar con un servicio contratado de emergencias medicas que incluya medicina laboral y gabinete psicológico.

8. En caso de que el personal de servicio de vigilancia deba hacer su trabajo contando con equipos de radio transceptores de mano o puesto fijo Radioeléctrico o móviles equipados con radio, deberá contar con la autorización de la CNT para el uso de las frecuencias y tener los certificados de constancia de pago de aranceles al día.

9. Deberá acreditar dentro de los 7 días de contratada el alta oficial de los Vigiladores, de acuerdo a lo dispuesto en las leyes, decretos, circulares, etc. emitidos para contralor por parte del ente regulador (Ley 1002/99 o 118/98 o 12297/99, 1133/2001, o las leyes provinciales de Seguridad Privada.

10. Deberá presentar los certificados de capacitación del personal de acuerdo a lo establecido en los decretos que regulan la actividad de prestación de Servicio de Vigilancia Privada (1002/99, 118/98, 1133/2001, 12297/99 y/o las provinciales).

11. Deberá presentar últimos dos resúmenes de sus cuentas corrientes bancarias, manifestación patrimonial y de bienes certificada por contador y colegio correspondiente.

12. Si el personal afectado al servicio debiera conducir vehículos de transporte de personas y/o carga de cualquier porte y naturaleza, se adjuntaran las licencias de conductor, los seguros de los automotores y copia del titulo de propiedad de los mismos.

13. Deberá exigirse declaración jurada de que todo el personal de Vigilancia y Seguridad tendrá el equipamiento necesario para el buen desempeño de su tarea, con especial énfasis en el uniforme, credenciales y emblemas y que la trasgresión a esto implicara el despido inmediato del Vigilador o supervisor, con cargo a la empresa de seguridad contratada y sin ningún perjuicio económico o resarcimiento por no permitir el ingreso del personal al predio vigilado, por cualquier motivo.

14. Deberá manifestar idoneidad para el desempeño de las tareas a contratar, que será avalado mediante los antecedentes personales de los directores técnicos y operativos de la empresa de Vigilancia.

15. Se exigirá constancia de afiliación a alguna Cámara o Asociación de Seguridad, donde pueda recabarse información de ellos.(CAESI, CELSI, CEMARA, CAESBA, AASPRI, etc.)

16. El modelo de contrato entre la empresa contratante y la empresa de seguridad, debe ser redactado por la empresa contratante, pudiendo las empresas de seguridad adjuntar el modelo propio para su estudio.

17. Se solicitaran al menos dos presupuestos, que deberán estar integrados por los siguientes ítems:

A) Informe del estudio de seguridad realizado al lugar

B) propuesta de soluciones a los problemas encontrados

C) Proyecto de Plan de contingencias, Plan de trabajo, Plan de evacuación y emergencias para ese objetivo

D) Propuesta económica (costo por hora-hombre, cantidad de Vigiladores, cantidad de hora-hombre, costo de adicionales, etc., de manera detallada) y una factura pro forma del primer mes de servicio para su estudio

E) Descripción de los elementos que serán provistos por la empresa de vigilancia, en comodato o en leasing o como parte integrante de amortización por incremento de la hora-hombre y en este caso duración del aumento de la hora-hombre hasta la amortización de los elementos provistos y que quedaran de propiedad del usuario y en caso de que la vigencia del contrato sea menor que el plazo de amortización, cual seria el valor residual a pagar, como así también cual seria el valor de recupero para el contratante, si decidiese no quedarse con los elementos.

Para llevar a cabo la contratación, se deberá formar una comisión ad-hoc de no menos de tres personas que efectuaran la evaluación de las ofertas, constataran los antecedentes presentados, presentaran informe a los responsables de la contratación, actuando como comité de preadjudicación.

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Seguridad Privada: impacto de los despidos

Impacto de los despidos sobre la Seguridad Privada

Los expertos en Seguridad aconsejan que las empresas tengan un plan de protección de la información comercial reservada y de los empleados, antes de poner en marcha la reducción del personal.

Mientras la recesión económica continúa castigando al mercado, cada vez más empresas enfrentan la difícil decisión de reducir drásticamente sus puestos de trabajo para poder mantenerse a flote.

.Y como la crisis comenzó en diciembre de 2007, en EE.UU ya se han perdido más de 4 millones de empleos, según afirma la Agencia Nacional de Estadísticas Laborales.

Lea toda la nota en: www.latinrisk.com.ar


Fuente: SecurityInfoWatch.com
Traducción: LatinRisk Argentina S.R.L.

domingo 31 de mayo de 2009

Piratería del asfalto

Piratas del asfalto roban cien camiones por mes
Fuente: www.eldia.com

El 91% de los hechos ocurrió en Capital y el Conurbano entre la madrugada y el mediodía. Las empresas pierden millones. Los rubros más atacados son electrodomésticos, perfumería, indumentaria y comestibles

El último año fue el tiempo de los robos de camiones bajo la modalidad “piratas del asfalto”, con bandas de delincuentes que atacan con elevadas dosis de audacia, en los grandes centros urbanos, con cuidadosa planificación en cada golpe y provocando duras pérdidas económicas a las empresas.

En los últimos 16 meses, en el país fueron 1.600 los asaltos registrados -un promedio mensual de 100- y el 91% de los hechos se concentró en la Capital Federal y el Gran Buenos Aires.Un informe realizado por la Mesa Interempresarial de Trabajo de Piratería de Camiones, conformada por más de 110 firmas del país que desarrollan estrategias en conjunto para disminuir la cantidad de asaltos en rutas a camiones cargados de mercaderías, reveló que fueron 1.600 los casos relevados entre enero de 2008 y abril de 2009.

Un dato para comprender la preocupación empresarial: en promedio, se pierden 50.000 dólares en mercancía por cada unidad robada.

El trabajo coloca al Area Metropolitana de Buenos Aires como zona en extremo peligrosa para el traslado de mercadería.

Es que el 63% de los episodios de piratería se registró en territorio del Conurbano Bonaerense y el 28% en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

El 9% restante ocurre en el resto del país. Acerca de las cantidades globales, surge una situación preocupante, porque se sabe que el año pasado los casos fueron 732, mientras que en los cuatro primeros meses de 2009 la cifra ya es mayor: 868.Desde el estudio de los abogados Gabriel Iezzi y Víctor Varone, que coordinan el funcionamiento de la Mesa Interempresarial, se indicó que “los objetivos básicos de cada reunión se relacionan a compartir información sobre nuevas modalidades delictivas, intensas tareas para reforzar la prevención y acrecentar la relación con organismos oficiales para ayudar en la investigación de estos delitos”.“Al mismo tiempo, profundizamos la confección de una estadística propia con datos aportados y verificados por cada uno de los miembros.

Fue muy importante en el último tiempo la interacción con las autoridades de seguridad y judiciales. Conformamos comisiones de trabajo de tecnología, procesos judiciales y penales, seguros, agencias de seguridad, dadores de carga y transportistas”, explicó Iezzi.La dedicación al problema, en el que intervienen 110 empresas de primer nivel, no es casual, y tiene que ver con el crecimiento continuado de la economía del país y los altos índices de producción industrial. “A mayor producción, mayor traslado de mercadería y, por supuesto, mayor cantidad de casos de piratería”, graficó una fuente del Ministerio de Seguridad bonaerense.

Realidad que preocupaEn torno a los detalles de la problemática, que surgen a través de los estudios efectuados por las compañías, se sabe que el 64% de los robos se perpetra entre las 6 de la mañana y las 12 del mediodía, el 18% entre las 12 y las 18, el 12% entre las 18 y las 24, y el restante 6% entre la 0 y las 6. “La mayor cantidad de robos ocurre en horas de la mañana y el mediodía por la coincidencia del tránsito de mercadería en esos horarios.

Pero sirve como dato para diseñar políticas preventivas o tomar medidas en ese sentido”, dijo Iezzi.Del trabajo se desprende que el 32% de los camiones asaltados en las rutas transportan electrodomésticos, que se vincula a cierta facilidad de la delincuencia al momento de “reducir” el botín y obtener rápidas sumas de dinero.

Le sigue en orden de importancia el rubro perfumería con un 17%, un 8% para la indumentaria y otro 8% para los comestibles.

Luego, se suma un 5% de productos de pinturería, 5% de textil, 4% de automotores, 4% de medicamentos y 4% de materiales para la construcción.

Finalmente, se observa con preocupación el crecimiento del robo de los camiones, ya no sólo el de la mercadería que trasladan. “Cada vez tenemos más casos de camiones que son robados por su carga, pero luego tampoco aparecen”, dijo una importante fuente del área del transporte automotor.

Así, las empresas cuentan en la columna de pérdidas el dinero ausente por la mercadería, la inversión que hacen en mayor seguridad y ahora las unidades que se “esfuman” en desarmaderos.

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sábado 30 de mayo de 2009

Seguridad Personal

Protección de personas, una necesidad vital
Tomado de: www.latinoseguridad.com


Los esquemas de protección personal nunca son iguales. Antes de definir los sistemas de seguridad aplicables a una persona debe diseñársele un perfil de riesgo donde se determinarán los puntos principales:

- ¿A quién se quiere proteger?
- ¿Cuál es la gravedad de la amenaza?
- ¿Ubicación y entorno de la persona a proteger?

Precisamente el diseño comprende la combinación de los componentes del sistema, en una proporción adecuada aplicable en el punto y momento adecuado, dentro de un sinnúmero de variables. Por ejemplo, del tipo de actividad o de negocio que desempeñe, de las labores que efectúe, de la ciudad donde habita, del entorno familiar, de la actividad social, política, religiosa y étnica que cumpla, y si se trata de una persona con imagen pública o privada.

En todos estos factores indispensables a la hora de elaborar un perfil y, por consiguiente del esquema de protección, nunca se debe olvidar el ámbito de amenaza en la que se desenvuelva la persona.

El análisis de riesgos y vulnerabilidades, es un proceso continuo de connotaciones culturales, económicas y humanas, que guardan relación con la aceptabilidad pública del riesgo y el control de las incertidumbres que los grupos sociales acostumbran mediante normas de comportamiento.

Al diseñar un esquema de protección con una objetividad casi perfecta, sin sesgos de vicios y sin considerar el control absoluto de esos riesgos, se necesita tener en cuenta que una persona además de necesidades, ideas y apegos, realiza negocios, tiene una familia, se mueve en actividades sociales de acuerdo con sus afectos, aficiones y sentimientos.

Del mismo modo que tiene una imagen, una intimidad y un prestigio que deben ser protegidos de situaciones peligrosas y comprometedoras.

Por tanto, la protección debe dirigirse a ese universo con el fin de percibir la amenaza, tomar las precauciones y diseñar los esquemas de protección o las acciones de reacción necesarias para atenuar los efectos en caso de sufrir un ataque.

Percibir la amenaza personal significa crear patrones de interpretación a partir de información sensorial. Y la alerta que llegue debe tener la suficiente energía como para hacer notar su efecto o señal de peligro.

¿Qué tan fuerte debe ser la señal para ser captada? Cada circunstancia personal demanda un rango de intensidades donde se detecte la señal indicadora del cambio de sensación por percepción. El umbral absoluto o intensidad mínima para identificar el peligro en trance de convertirse en riesgo, exige una formación y un proceso mental y perceptual que ayuden a interpretar las sensaciones de temor y olfatear la posibilidad de daño.

Es muy fácil identificar las amenazas contra un bien material, que normalmente es fijo y con características de vulnerabilidad tangibles, con riesgos cuantificables, con formas de transmitir la señal de peligro mediante elementos físicos, pero a su vez ese objeto no tiene las facultades de percepción del peligro características de una persona.


El ingenio antes que el costo

En el mercado existen sensores, detectores e instrumentos que ayudan a interpretar las señales físicas a través de los sonidos, los movimientos, las fracturas, los cambios volumétricos o de temperaturas y la luminosidad, pero no existen instrumentos de este mismo orden que ayuden a interpretar las imaginaciones, las sensaciones o las percepciones cuando de personas se trata.

Por lo tanto, un análisis de riesgos diseñado para instalaciones físicas es completamente inadecuado para las personas.

La seguridad de las personas no implica necesariamente un alto costo sino la formación del personal hombre mujer de protección y la aplicación de ingenio para proteger a ese ser humano.

Los delincuentes son sutiles y constantes en la búsqueda de información de sus potenciales víctimas sobre: la manera de acceder a ellas, las medidas de protección que tienen, los niveles de alerta, sus rutinas y actividades y las oportunidades para sorprenderle.

Por naturaleza, una persona además de ser excesivamente vulnerable, asume riesgos, se moviliza -sin saberlo- por entre fanáticos de movimientos colectivos o grupos generadores de violencia; su conducta puede ser rutinaria o impredecible; puede tener hábitos seguros e inseguros; puede tener enemigos actuales y nuevos o puede dejar de ser blanco para los delincuentes.

Los hampones disponen de informantes, practican entrevistas, analizan documentos, ejercitan reconocimientos de áreas, tal y como lo hacen los terroristas que proyectan sus estrategias sobre gran parte de la sociedad, propagando la confusión, el caos y el terror.

En el planeamiento de las actividades, tanto extremistas como terroristas buscan la reafirmación de su poder, la desestabilización institucional, trabajan en la clandestinidad, cultivan la impredecibilidad con el fin de sorprender y dividir a las posibles víctimas.

Una persona puede desenvolverse en diferentes entornos y cada uno de ellos atraer amenazas diferentes. ¿Cómo podría la protección advertir oportunamente el peligro o determinar la probabilidad de un “riesgo país” o la posibilidad de la amenaza psicosocial de la agresividad? ¿Cómo podría advertir sobre una operación de acecho sin constreñirle la privacidad de un histérico? ¿Se limitaría a proteger física o instrumentalmente, o a prevenir limitando el proyecto de vida de su protegido mutilándole su libertad de movilización, de relación o de afectos?


Componentes de la seguridad

Las personas no quieren solo la seguridad de sus rutinas. El esquema de protección personal exige algo más que la defensa de los sitios, la seguridad en profundidad, la protección de los movimientos o el conductor de seguridad.

Es indispensable también la participación del protegido, de sus allegados, disponer de un ambiente apropiado con medidas de protección física. Necesita, además del software, del control de los círculos de protección, de las bases de datos, de los usos de rutas u horarios o de los escoltas inmediatos, cercanos o de cubrimiento general, de la cultura de seguridad.

También tener en cuenta el confort, la paz, y la tranquilidad que solo las puede proporcionar un alto grado de sensibilidad, un afinado hábito perceptivo, la práctica del ensueño o la relación con los seres inorgánicos.

Dejar de depender de la manipulación de instrumentos físicos para recibir señales de peligro, requiere usos, costumbres, una cultura intuitiva y de orden muy especiales. Demanda un espíritu que en medio de la violencia, de la flexibilidad y de la comodidad, facilite recibir los indicios de amenaza; una especie de “Feng Shui” en el ordenamiento de las posesiones y la organización de escenarios mentales.

Además, disponer de personal de seguridad con una formación especial, inducido y entrenado, que facilite disfrutar la vida con cierto recato, aún en circunstancias extremas. Este tipo de protegidos no se puede dar el lujo de tener pensamientos negativos.

Usualmente no es recomendable un dispositivo de seguridad demasiado evidente pues éste puede atraer el peligro. En la seguridad de personas, habrá ocasiones en donde sea necesario cambiar de hábitos, de lugar, modificar el entorno familiar y hasta la identidad. Un buen programa para advertir e informar de riesgos requiere de monitoreo, comunicaciones, sistema de alerta y advertencia, estudio de rutas, puntos críticos, santuarios y nichos.
La protección debe acomodarse a los ritmos de vida, actividades y costumbres durante las 24 horas del día y los 365 días del año. La forma de protección tiene que ajustarse a las diferentes circunstancias:


- Desplazamiento en vehículos o a pie.

- Permanencia en:

Reuniones sociales.

El hogar, la oficina, el colegio de los hijos.

Época de vacaciones, permanencia en clínica u hospitales.


Durante el cumplimiento de los esquemas de protección pueden presentarse muchos problemas. Por ejemplo los naturales cambios de ánimo o en determinadas actividades, hacen que en ocasiones el protegido no acepte de buen agrado la compañía y vigilancia del personal de protección. Valora más su intimidad que su seguridad, o confunde la previsión con la paranoia.

Esto dificulta el diseño del sistema de protección que debe ser adecuado a las circunstancias particulares de cada individuo y sus conductas, al igual que su cultura de seguridad y su capacidad de autoprotección. La protección personal no puede basarse en las estadísticas, ni en los paradigmas.

No toda la protección requiere escolta. No toda protección debe aislar al protegido como es el caso de los artistas o de los políticos. Hay enemigos invisibles y silenciosos que merodean a nuestro alrededor de manera secreta, difíciles de detectar.

La relación entre el protegido y el escolta es una relación personal que puede ser conflictiva, agradable o desagradable ya que comparten tiempo y un objetivo en común, que es la protección. Debe existir empatía para armonizar los roles protegido-protector sin que ello signifique una relación de servidumbre o de apariencia social, sino una sinergia que mejore la alerta.


Primero la previsión antes que prevención

En el fomento de la cultura de seguridad la previsión juega un papel importante: en función de los indicios percibidos y la experiencia, anticipar y adoptar medidas ante la posible ocurrencia de un hecho indeseable. ¿Se ha concientizado a todo el personal directivo, de base y contratistas?, ¿Se han desarrollado planes de interrelación con las autoridades y vecinos?, Se han organizado sistemas de búsqueda de información actualizados de los modus-operandi delincuenciales? Se han analizado las experiencias indeseables o establecido procedimientos preventivos, de protección y de preservación?

El servicio de contra-vigilancia discretamente detecta a los acechadores que buscan definir víctimas, identificar vulnerabilidades, penetrar esquemas de protección, probar la capacidad de reacción o confirmar rutinas de horario, vehículo, acompañamiento o de ruta.

Todo incidente, cuasi-incidente, acto sospechoso o inquietud, deberá investigarse y analizarse con un juicio lógico y valorativo. Es aconsejable indagar constantemente sobre conductas y vínculos de aspirantes a trabajo, empleados, amistades y el vecindario.

Especial motivo de análisis deben ser los “atractores” o elementos que llaman la atención, que puedan convocar el ansia de los antisociales o la aproximación de situaciones incidentales:

“El enemigo que tiene problemas internos
está maduro para ser conquistado”.
Sun Zi

Así como las imágenes tienden a despertar ciertos sentimientos, inversamente un sentimiento tiende a suscitar en nosotros imágenes armónicas con ese sentimiento. Actuar con integridad, despierta confianza, así como las opiniones engreídas confunden en vez de tranquilizar.

Recordemos que el temor, no es más que un “estúpido estado de ignorancia acerca de algo , y una ciega aceptación de esa ignorancia, reemplaza la razón”.

La ostentación, la agresividad, el temor, el odio, el amor, la seducción, son unos de los “atractores” más comunes que pueden determinar la elección de imágenes. Los “distractores” como, la falsa o aparente seguridad, los procesos de control innecesarios, o incidentes casi inadvertidos, requieren de cuidado y de control.

Un buen esquema de protección debe tener en cuenta todos los aspectos anteriores y considerar el grado de entrenamiento y formación para percibir la amenaza inimaginable, olfatear el peligro y la capacidad para alejarse lo más rápido del punto y momento donde no debe estar ubicado como víctima: también hay atentados invisibles o al menos silenciosos antes de tronar.

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